Gira mundial del ranking de los países con más impuestos en 2024

Comparar la presión fiscal entre países supone primero entender qué es lo que se mide. Dependiendo de si se consideran solo los impuestos o el total de las contribuciones obligatorias (impuestos y cotizaciones sociales), el ranking de los países más gravados en 2024 cambia de forma. Francia, Dinamarca y Bélgica compiten regularmente por el podio, pero su posición respectiva depende directamente del ámbito elegido por el organismo que publica los datos.

Impuestos en relación al PIB o contribuciones obligatorias: por qué cambia el ranking

La OCDE publica cada año un ratio impuestos/PIB para sus 38 países miembros. En 2024, Francia muestra un ratio de 43,5 % de impuestos en relación al PIB, lo que la coloca en segunda posición detrás de Dinamarca. El Insee, por su parte, calcula las contribuciones obligatorias (impuestos más cotizaciones sociales) y obtiene 43,6 % del PIB para Francia en 2025.

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La diferencia entre los dos indicadores no es anecdótica. Dinamarca financia gran parte de su protección social a través del impuesto sobre la renta, lo que inflará su ratio fiscal puro. Francia, en cambio, se apoya más en las cotizaciones sociales que se deducen de los salarios. Cuando se agregan todos los datos, la jerarquía se estrecha, e incluso se invierte según los años.

Un ranking de los países más gravados no puede resumirse a una sola cifra. La OCDE misma desglosa los ingresos fiscales en seis categorías distintas: ingresos y beneficios, cotizaciones de seguridad social, salarios, patrimonio, bienes y servicios, y otros impuestos. Agregar estas categorías o aislarlas produce rankings diferentes.

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Equipo de profesionales analizando una infografía mundial de las tasas de imposición por país para el balance fiscal internacional 2024

Imposición del trabajo en Europa: Bélgica a la cabeza de un indicador preciso

Bélgica aparece sistemáticamente en el debate. El presidente del MR, Georges-Louis Bouchez, ha afirmado en varias ocasiones que su país es “el más gravado del mundo”. Los datos de la OCDE le dan parcialmente la razón, pero en un ámbito restringido: Bélgica ocupa el primer lugar en la imposición del trabajo.

Este indicador mide el “coste fiscal” sobre los salarios, es decir, la diferencia entre el coste total para el empleador y el salario neto percibido por el trabajador. Incluye el impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales (patronales y salariales). En este criterio, Bélgica supera claramente la media de la zona euro.

Sin embargo, en cuanto se amplía el ámbito a todos los ingresos fiscales en relación al PIB, Bélgica retrocede. Según Eurostat, ocupa el segundo lugar. Según la OCDE, se sitúa más bien en la sexta posición. La diferencia se debe a las metodologías: Eurostat y la OCDE no contabilizan exactamente los mismos flujos.

  • Imposición del trabajo (coste fiscal): Bélgica ocupa el primer lugar entre los países de la OCDE, por delante de Alemania y Francia.
  • Ingresos fiscales totales en relación al PIB (Eurostat): Bélgica se clasifica en segundo lugar.
  • Ingresos fiscales totales en relación al PIB (OCDE): Bélgica retrocede a la sexta posición.
  • Imposición del patrimonio: Bélgica solo aparece en séptima posición según la OCDE.

Un mismo país puede, por lo tanto, ser primero en un indicador y sexto en otro. Cualquier afirmación del tipo “país más gravado del mundo” debe ir acompañada del ámbito exacto considerado.

Francia e imposición de sociedades: una brecha persistente en la imposición de la actividad productiva

Francia se distingue por otro ángulo raramente destacado en las comparaciones de consumo general. Más allá del impuesto sobre la renta de las personas físicas, el país aplica una fiscalidad elevada sobre lo que el Medef llama “la actividad productiva”: impuesto sobre sociedades, impuestos de producción, cotizaciones patronales.

Según el Medef, Francia sigue siendo uno de los países de la OCDE que más grava el capital y la producción. Esta brecha respecto a la media de la zona euro no se ha reducido tras las reformas iniciadas desde 2021. Los impuestos de producción (contribución económica territorial, C3S, impuestos sobre bienes inmuebles de las empresas) constituyen una especificidad francesa que la mayoría de los vecinos europeos no aplican o lo hacen en menores proporciones.

La media de los países de la zona euro para las contribuciones obligatorias se sitúa alrededor del 41,7 % del PIB, es decir, aproximadamente cinco puntos menos que Francia. Para el conjunto de la OCDE, esta media cae a 34 % del PIB. Por lo tanto, la brecha entre Francia y la media mundial de las economías desarrolladas sigue siendo sustancial.

Lo que financia esta alta presión fiscal

Una tasa de recaudación de más del 43 % significa que de cada centena de euros producidos por la economía francesa, el Estado recupera más de 43. Estos ingresos, que representan aproximadamente 1 200 millones de euros al año, financian un modelo social redistributivo. Las pensiones absorben por sí solas una cuarta parte de los ingresos fiscales.

La comparación bruta entre países debe, por lo tanto, integrar la contraparte: Dinamarca, muy gravado, ofrece un sistema de salud y educación ampliamente financiado por impuestos. Francia redistribuye masivamente a través de prestaciones sociales. Los países con una fiscalidad más baja trasladan estas cargas a los hogares (seguros privados, gastos de matrícula).

Limitaciones de las comparaciones fiscales internacionales

Los datos disponibles no siempre permiten concluir con certeza. Varios sesgos complican las comparaciones:

  • Los ámbitos de cálculo varían de un organismo a otro (OCDE, Eurostat, FMI), lo que explica las diferencias de clasificación para un mismo país.
  • Algunos países financian servicios públicos a través de tasas o contribuciones no clasificadas como “impuestos”, lo que reduce artificialmente su ratio fiscal.
  • Las tasas marginales superiores de imposición sobre la renta (Dinamarca supera a la mayoría de los países europeos) no reflejan la carga real para un contribuyente medio.

El ratio impuestos/PIB sigue siendo el indicador de referencia para comparar la presión fiscal entre países, pero no dice nada sobre la eficacia del gasto público ni sobre el nivel de servicios prestados a los contribuyentes. Dos países que muestran el mismo ratio pueden ofrecer prestaciones muy diferentes en materia de salud, pensiones o infraestructura.

La próxima edición de las Estadísticas de ingresos públicos de la OCDE, prevista para finales de 2025, integrará los datos consolidados de 2024 para todos los miembros. Hasta entonces, las posiciones respectivas de Francia, Dinamarca y Bélgica seguirán dependiendo del ámbito de medida elegido, y toda jerarquía definitiva dependerá más de la elección metodológica que del hecho bruto.

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