Comprender el crecimiento sostenible: desafíos e impactos para la economía moderna

El crecimiento sostenible se refiere a un modelo económico que busca conciliar la producción de riqueza, la preservación de los recursos naturales y el progreso social. Desde hace varios años, este concepto estructura los debates de política económica a nivel internacional. Las Naciones Unidas, la OCDE y varias instancias normativas trabajan para precisar sus contornos, mientras que las empresas enfrentan exigencias crecientes de informes y transformación de sus prácticas.

Normalización ISO y economía circular: el marco que se construye

Los contenidos generalistas sobre el crecimiento sostenible rara vez abordan la mecánica normativa que, entre bastidores, redefine las obligaciones de las empresas y los territorios. La política de normalización 2024-2026 en materia de desarrollo sostenible ha lanzado varios comités técnicos internacionales cuyos trabajos modifican concretamente las reglas del juego.

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Dos comités merecen una atención particular. El ISO/TC 323, dedicado a la economía circular, regula el diseño de productos, los indicadores de circularidad y los métodos de informes. El ISO/TC 324, dedicado a la economía del compartir, estructura las prácticas colaborativas que reducen el consumo de recursos. Trabajos europeos realizados por el CEN complementan esta arquitectura alineando las normas continentales con estas orientaciones.

Para las empresas, estas normas no son simples recomendaciones. Condicionan el acceso a ciertos mercados públicos y la conformidad con las directrices europeas de informes extra-financieros.

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Una PYME industrial que ignore el ISO/TC 323 corre el riesgo, a medio plazo, de quedar excluida de cadenas de suministro que exigen pruebas de circularidad. Para saber más sobre la economía con Sparh, este marco normativo constituye un palanca estructural de la transición hacia un crecimiento que integre sus límites medioambientales.

Empresario inspeccionando un jardín urbano en el techo de un edificio comercial simbolizando la economía verde y sostenible

Límites del PIB como indicador de crecimiento sostenible

El PIB sigue siendo el indicador de referencia para medir la producción económica de un país. Sin embargo, no captura ni la degradación del medio ambiente, ni la producción doméstica no remunerada, ni las desigualdades en la distribución de ingresos. Esta laguna no es nueva, pero adquiere una dimensión crítica cuando se pretende dirigir una economía hacia la sostenibilidad con un tablero de control incompleto.

Un país puede mostrar un crecimiento sostenido del PIB mientras agota sus suelos, contamina sus aguas subterráneas y aumenta las disparidades de ingresos entre territorios. El PIB contabiliza la producción de hidrocarburos como riqueza, sin restar el costo de la contaminación atmosférica o del calentamiento global que genera.

Indicadores alternativos y su adopción limitada

Existen varios indicadores complementarios. El índice de desarrollo humano (IDH) integra la esperanza de vida y la educación. La huella ecológica relaciona el consumo de recursos con la capacidad de regeneración del planeta. Los datos disponibles no permiten concluir que un único indicador podría reemplazar al PIB, pero su combinación ofrece una lectura más fiel de la trayectoria económica real.

El problema sigue siendo político. Las políticas públicas continúan fijándose objetivos de crecimiento del PIB porque este indicador es comparable, estandarizado y entendido por los mercados financieros. Pasar a un tablero de control compuesto implicaría redefinir los criterios de éxito económico, algo que ningún gobierno del G7 ha formalmente comprometido hasta la fecha.

Economía regenerativa: superar el “menos malo”

El crecimiento sostenible clásico busca reducir los impactos negativos de la producción. Desde 2022-2024, parte de la literatura experta documenta la aparición de modelos llamados de economía regenerativa, que no solo se limitan a minimizar los daños, sino que buscan restaurar activamente los ecosistemas y los lazos sociales.

Este deslizamiento conceptual se observa en varios sectores:

  • La agricultura regenerativa, que restaura la salud de los suelos en lugar de simplemente reducir los insumos químicos, combinando cobertura vegetal permanente, rotación prolongada y reintroducción de biodiversidad
  • El turismo regenerativo, donde la actividad turística contribuye a la restauración de los entornos naturales que explota, y no solo a la compensación de sus efectos
  • Las finanzas regenerativas, que condicionan las inversiones a resultados medibles de restauración ecológica, y no solo a simples compromisos de reducción de huella de carbono

Este enfoque plantea una cuestión de fondo. Restaurar supone medir el estado inicial de los ecosistemas, lo que exige datos de referencia que a menudo son inexistentes o parciales. Los retornos de campo divergen en este punto: algunas explotaciones agrícolas regenerativas muestran resultados significativos en la captura de carbono en los suelos, mientras que otras tienen dificultades para demostrar beneficios netos una vez contabilizadas todas las externalidades.

Equipo multicultural de empresa analizando informes sobre el crecimiento económico sostenible alrededor de una mesa de reunión contemporánea

Empleo y trabajo decente en una economía en transición

El ODS 8 de las Naciones Unidas vincula explícitamente el crecimiento sostenible con trabajo decente para todos. La productividad del trabajo ha aumentado a nivel mundial en los últimos años, y la tasa de desempleo ha disminuido en general. Sin embargo, el empleo informal sigue siendo masivo en muchos países, y las desigualdades en el mercado laboral persisten, especialmente la brecha salarial entre hombres y mujeres.

La transición hacia modelos de producción de bajo carbono y circulares crea empleos en ciertos sectores (energías renovables, rehabilitación térmica, gestión de residuos) mientras destruye empleos en otros (extracción de combustibles fósiles, industrias intensivas en recursos). La cuestión no es si la transición crea o elimina empleos en saldo neto, sino si los trabajadores de los sectores en declive acceden efectivamente a los nuevos empleos creados.

Acceso a servicios financieros y desarrollo local

El acceso a servicios financieros condiciona la capacidad de las pequeñas empresas y los trabajadores autónomos para integrarse en una economía formal y sostenible. Sin una cuenta bancaria, sin crédito accesible, sin seguro, la transición sigue siendo un concepto abstracto para una parte significativa de la población activa mundial. Las políticas de crecimiento sostenible que descuidan esta dimensión corren el riesgo de producir una economía verde reservada para los territorios y las poblaciones ya integradas en el sistema financiero.

El crecimiento sostenible no es un estado fijo a alcanzar, sino un proceso de ajuste permanente entre producción, recursos y necesidades sociales. Los marcos normativos se precisan, los indicadores se diversifican, los modelos regenerativos ganan terreno. La dificultad sigue siendo transformar estos avances conceptuales en políticas operativas que afecten a todas las empresas y poblaciones, incluidas aquellas que hoy no tienen ni los medios ni el acceso para participar en esta transición.

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